Mitos y Leyendas de la comuna de Pichidegua

En Pichidegua hay muchas leyendas que la gente mayor nos contaban, son redacciones de sucesos generalmente con un fondo real, desarrollado y transformado por la tradición de los pueblos que la adoptan o son relatos originales de sus antepasados con invenciones reales.

Yo crecí escuchando estas historias o leyendas, que de cierto tiene cada relato pero mi abuelo lo hacia tan real y no tan solo el conocía esas leyendas sino mucha gente.

Algunas de tantas leyendas se las enseñare a continuación:

 

 

  

 

La Higuera que solo daba Flores

 

Una vez se contaba que en el barrio de mal paso llamado la fraguilla una familia fue muerta y la enterraron o mas bien la tiraron en un poso que había en una caso.

A los años se planto una higuera junto al poso, esa higuera solamente producía flores y en ninguna época de su vida producía higo, algunas personas pensaban que era gente muerta que había entrado en la mata.

Las personas del sector alarmados fueron a comprobar aquel suceso que tenia al pueblo conmocionado.

Algunos hombres que trabajaban ahí cavaron y realmente había una familia enterrada, los hombres se fueron pensando en aquella situación y en esa familia.

Actualmente dicen que todavía en aquel lugar se escuchan ruidos.

 

 

La Tulita

 

Cuentan las personas mayores que hace muchos años atrás vivía en los alrededores de la Escuela enrique Serrano de Pichidegua una familia de apellido Lucero. Se dice que el padre de la Tulita hizo pactos con el diablo y para pagar la deuda con Satanás ofreció a su hija Cástula. El padre la mandaba a la medianoche a cerrar los portones en los terrenos que daban a la calle Santa María que en esos tiempos eran solo potreros, como esta niña era muy católica se hacia acompañar de un rosario con el cual cruzaba los potreros, entonces el diablo no se podía acercar a ella y se transformaba en un pequeño duende y trataba de convencerla que botara el rosario, pero dios también la protegía y así todas las noches ella salía sabiendo a lo que su padre la mandaba, el bien y el mal luchaban a su lado convertidos en duendes.

Al morir su padre, Cástula quedó sola y el diablo ya no la seguía, pero los duendes buenos se dice que la acompañaron hasta el día de su muerte.

 

 

 

 

La Sabiduría de Puchequito

 

Quien no se acuerda de Puchequito en Mal Paso, la gente más antigua y adulta.

El murió por el año 1980 de viejito, sin saber la edad que al final tenia, en vida fue un agricultor que tenia un viejo caballo para cultivar sus campos.

Un día el caballo escapa a los cerros, cuando los vecinos del anciano se acercaron para lamentar su desgracia, Puchequito expreso: ¿será buena suerte? ¿Mala suerte? ¡Quien sabe?

Una semana después el caballo volvió de los cerros trayendo consigo dos yeguas hembras y dos potrillos que nadie reclamo y tampoco estaban marcados. Entonces los vecinos felicitaron a Puchequito por tan buena suerte, un mes después su hijo fue llamado al ejercito, pero no pudo ser reclutado porque se había quebrado una pierna tratando de domar a uno de los caballos que habían llegado los vecinos consideraban una desgracia, no así Puchequito quien se limito a decir ¿será buena suerte? ¿Mala suerte? ¡Quien sabe?.

El sabio agricultor solo expreso todo lo que a primera vista parece un contratiempo, pudo ser realmente benigno. Eso será actitud sabia que dejamos a Dios decidir lo que es buena y mala suerte.

Puchequito (José cabezas) no sabia leer ni escribir pero tenia un don que en esos años la gente cultivaba mucho: la humildad, la solidaridad y sobre todo la sabiduría para resolver las cosas en el nombre de DIOS. Por muchos años en el paso de mal paso fue hombre su sabiduría y todos concurrían a el.

Muchos decían que era brujo, pero de los buenos que practicaba magia blanca y su poder se lo transfirió a su hija que aun vive y se dedica a santiguar y sacar males de ojo.

 

  

 

 

La mina del zancudito

 

Se trata de un hombre que vivía en una cueva donde paso su vida.

De vez en cuando bajaba al pueblo en busca de alimento los que cambiaba por carbón fabricado por el. Su aspecto era temeroso, vestía de negro, era muy delgado, caminaba como dando saltitos. Por eso lo bautizaron como zancudito nadie sabia su verdadero nombre.

Cuentan las personas mayores que las frías noches de invierno, por muchos años se le veía pasara con su saco al hombro, solo el aullar de los perros indicaba que era su anima:¡Quien seria este misterioso hombre que se le vio por mucho tiempo?, nadie nunca le pregunto nada solo lo observaban con espanto.

 

 

 

 

La Llorona

 

Es una mujer que según dicen llora por la pérdida de su hijo, recorre poblaciones como alma en pena, se le escucha en diferentes lugares de Pichidegua y nadie a podido verla.

Al sentirla llorar vecinos de mal paso la siguen hasta cierta altura del cerro y luego desaparece pero esa mujer no deja de llorar.

 

 

  

El paso Por el Bosque

 

Cuenta un vecino de la Población Santa Teresa que un día que el salio con un amigo a caballo fueron a visitar a un familiar, donde conversaron y se tomaron unos tragos.

Era ya muy tarde cuando decidieron regresar, por el camino frente a un bosque sintieron llorar un niño, los dos sabían que eso sucedía en ese lugar así que siguieron caminando sin mirar atrás. De pronto de entre los árboles del bosque aparecieron dos duendes blancos con cuatro velas encendidas, los cuales les extendían los brazos.

Los pobres hombres querían arrancar pero no podían, sentían como estar clavados en el suelo.

Los duendes comenzaron a cantar, acercándose cada vez más a ellos, tanto era el miedo que vieron la posibilidad de esconderse, pero se encontraban rodeados de muros y solo podían salir de ahí caminando hacia delante sin mirar a su alrededor, eso hicieron y volvieron a la normalidad sin entender el porque de todo ese misterio del bosque. Vecinos habían vivido la misma experiencia ya que se venia repitiendo.

 

 

 

 

Golpes de Hacha

 

Hace bastante tiempo atrás sucedió que una señora ya de edad iba caminando sola por la calle que daba al matadero hoy población Bernardo Ohiggins, estaba súper oscuro cuando de pronto escucho unos ruidos muy extraños como si alguien estuviera con un hacha partiendo leña.

Ella no le dio importancia ya que en ese lugar vivía gente y podían estar partiendo leña.

Aunque ya era muy tarde siguió caminando y los ruidos eran cada vez más cerca y fuertes, se asusto mucho y comenzó a caminar rápido sentía que algo la seguía, pero nunca miro hacia atrás, iba ya en la mitad del camino cuando de pronto cesaron los golpes pero sintió que alguien toco sus ropas.

Eran unas manos pequeñas, arrugadas muy feas, llenas de sangre, la señora empezó a correr de pronto se le ocurre mirar y vio a unas personas pequeñas con hachas en sus manso de las cuales brotaba sangre, corrió aún mas rápido hasta llegar a un poste de alumbrado, miró hacia atrás y no había nada, en el camino se topa con vecinos y les contó lo sucedido ellos no le creyeron mucho y se fueron cuando de pronto en la mitad del camino encontraron una pequeña hacha toda ensangrentada se miran uno a otro y se dan cuenta que lo que habían escuchado de su vecina era verdad, asombrados siguieron caminando.

 

 

 

 

Los tres duendes

 

Hace mucho tiempo atrás era muy común en la localidad de la torina la existencia de duendes, cuentan personas que eran tres y solo asustaban a la gente que transitaba a latas horas de la noche, cuando este sector se empezó a poblar los duendes dejaron de aparecer, pero los vecinos aseguran que se trasladaron a los cerros de la cuesta el álamo, donde se han visto felices jugando entre los matorrales.

Son muchas las personas que vieron estos duendes jugar y divertirse pero el porque asustaban a la gente nadie pudo descubrirlo.

 

 

 

El Carro Negro de Pichidegua

 

Quien no conoce esta historia se dice que en la Población santa Teresa cuando las calles eran de pura tierra y no había luz eléctrica, el canto de los gallos anunciaban la media noche y todas las personas estaban en sus hogares, desde el cerro se oían caballos bajar a todo galope.

Muchas personas curiosas miraban lo sucedido y lograron ver que esos caballos arrastraban una carroza negra con sus ruedas de oro y era conducida por un jinete vestido entero de negro, cubierta su cabeza con una capucha muy grande. Al pasar la carroza levantaba mucho polvo y se escuchaba y veía como el jinete apuraba a los caballos estos llegaban a la esquina de calle Condell con Arturo Prat y de ahí emprendía la carrera hasta el cerro otra vez dejando a su paso una cortina de humo, polvo y fuego que salía de las patas de los caballos. Todos sabían que era el diablo ese extraño jinete, pero nadie decía nada solo protegían sus casa con crucificas fabricados de parque y amarrados con lana roja.

Se decía que ese carruaje llegaba a casa de un señor el cual tenia un pacto con el y a las doce era la visita.

 

 

 

                   Las Guaguas Que Lloran

 

Esta historia fue contada en el campamento que realizaron los scout en San José de Marchihue. En este lugar existe una iglesia la cual tiene una leyenda.

Antiguamente las mujeres que daban a luz y fallecían sus guaguas, eran sepultadas en la iglesia.

Cuenta la gente del lugar que cuando uno pasa a las doce de la noche aparecen las guaguas vestidas de blanco, cantan y juegan a la ronda con mucha alegría.

Actualmente siguen a pareciendo estos bultos porque la gente ya no les tiene miedo.